Coleccionismo en General

¿Cómo empezar una colección?

Muchas veces, una colección se empieza por casualidad. Por ejemplo, a través de un objeto que alguien nos ha regalado y nos ha gustado o heredando una colección de un padre o de un abuelo. Nos ha interesado y nos vemos afectados por un nuevo virus, ¡coleccionar! A partir de aquí, la mayoría de personas intentarán adquirir muchos objetos pequeños del mismo estilo a un precio bajo. Primero, buscamos ayuda en nuestro entorno, después recorremos las tiendas de segunda mano y por último, buscamos lo que nos falta en páginas de Internet dedicadas…

 

Escoger su colección

Se ha propuesto comenzar una colección? ¡Qué idea más buena! Ahora hay que decidir qué es lo que se va a coleccionar. Si se decanta por objetos raros, la búsqueda será fácil ya que no habrá miles de posibilidades, pero imagine por un momento que elige los sellos, ¡millones de sellos a su disposición! Así que es el momento de elegir.

Ya sea un país, una época o un tema, es importante definir lo que se quiere coleccionar y profundizar en la materia. Descubrirá que coleccionar es un formidable trampolín al conocimiento. Historia, geografía, ciencias, multitud de disciplinas que aprender y horas de lectura para profundizar sobre el tema de la colección hasta que enamorarse de ella.

Asimismo, tome su tiempo para descubrir las asociaciones dedicadas a esta materia. Seguro que de esta manera conocerá a otras personas apasionadas sobre el tema que estarán encantadas de intercambiar su conocimiento con usted. Coleccionar solo está bien, pero hacerlo con mucha gente es todavía mejor.

 

Adquirir objetos

Como decíamos al principio de este artículo, se puede coleccionar de varias maneras distintas. Internet es una fuente increíble e inagotable de recursos para profundizar en este tema que tanto le apasiona. Es importante conocer un buen sitio para buscar objetos que le interesan.

 

Y lo más importante, ¡disfrute!

Coleccionar es ante todo una afición y como todo lo que nos apasiona, es importante disfrutar con ello. Tómese su tiempo de vez en cuando para observar su colección. Con el paso de los años se dará cuenta de que detrás de la mayoría de los objetos hay una anécdota histórica o afectiva. Uno siente el famoso efecto «magdalena de Proust» cuando se encuentra con uno de los primeros objetos que empezaron la colección y se acuerda del momento en que lo adquirió e incluso de las personas que formaban parte de su vida en esos momentos y siente, como es de esperar, una cierta nostalgia.

El único problema es que en ese momento uno se dé cuenta también de la cantidad de objetos que todavía le faltan.

 

 

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